"Lo queer no te saca lo racista". Daniel López Avendaño, actor y performer mexicano.
Daniel baila, escribe, es antropólogo, actor y performer. Su formación académica la aterriza en el cuerpo, por eso insiste en que, más que antropología, lo que hace es antropofagia aplicada a la escenificación. Su trabajo lo ha llevado por todo el país.
Daniel nació en 1991 en Tehuantepec, Oaxaca y no fue hasta los once años que empezó a relacionarse con su herencia indígena. Esto es en gran parte resultado de algo que sucede en toda Latinoamérica con los pueblos y comunidades originarias cuando su población se ve obligada a migrar a grandes ciudades ante la desidia estatal, donde sus condiciones de vida suelen estar por debajo del promedio de la ciudadanía. Pero además de esta fluidez identitaria con respecto a su herencia, Daniel se identifica como no binario aunque, más que una etiqueta, lo considera una forma de escaparle a las limitaciones terminológicas. “El legado colonial occidental nos heredó un pensamiento basado en lo binario definido siempre desde la oposición: femenino-masculino, civilización-barbarie, blanco-negro. Pero las especies no somos binarias, nos movemos por aguas que se adaptan a los diversos contenedores de nuestras experiencias y corporalidades”.
Después de estudiar danzas regionales, encontró la manera de aplicarlas desde el apartado sexual y hacer cabida para una forma de vivir su propio cuerpo y la relación con los demás que se nutrió con su educación formal, misma que pudo financiar como profesor de CONAFE, un sistema que permite a adolescentes ir a educar a niñxs a comunidades alejadas a cambio de una beca para continuar sus propios estudios.
Esa experiencia que lo hizo madurar también lo puso en contacto con una forma de empatía y cuidado que después permeó su obra creativa. Como muxe de Tehuantepec, Oaxaca, ha logrado tener una vida menos ortodoxa respecto a los roles de género asignados. Un espectro de posibilidades en los que la sexualidad puede ser uno de los ejes pero no el único, implica un entrecruzamiento con la política, con la religión y la tradición. Haber crecido en el campo le dio la conciencia de una relación distinta con las formas de hacer comunidad y de construir autosustentabilidad y responsabilidad. Su cuerpo es así un dispositivo político que se conecta con una existencia milenaria que no corresponde a los binarismos de la cultura contemporánea, un cuerpo que lleva su vulnerabilidad de manera digna y se pregunta por las posibilidades de las relaciones en común con otros cuerpos.
Daniel reivindica la posibilidad de la imaginación como herramienta: ante el desdén del Estado, él insiste e inventa estrategias. Hace 975 días que busca a su hermano desaparecido, Erick Gutiérrez Avendaño, y ha dedicado gran parte de su trabajo de los últimos años a visibilizar esa ausencia y la de las más de sesenta mil personas desaparecidas en el país. Cuando le preguntan a qué se dedica, la respuesta es la misma: “a buscar a mi hermano”.
En un momento en el que en nuestro país se está hablando de “cuerpos marrones” como blanco de balas y represión policial, Daniel aparece como una referente de diecinueve años que ya capturó la atención de la contrahegemonía. “Tenemos que empezar a cuestionarnos la intersección dentro de la comunidad y respetar a quienes la viven. Lo queer no te saca lo racista”, comenta Daniel, que también cuenta haber sufrido discriminación a lo largo de su vida, incluso por llevar trenzas, un acto que para él es reivindicativo.
Si hay algo que destaca en la fisicalidad actoral de Daniel, es la fluidez. En los últimos años esta palabra se asoció a todo aquello que excede el binarismo hombre-mujer, pero así como el arte de la antigua Grecia dialoga con los conceptos de género y sexualidad, también los trasciende. Su arte trabaja lo fluido más allá del medio que use para echar luz sobre los nexos y similitudes entre las distintas problemáticas que le obsesionan: colonialismo, territorialidad, ecologismo e identidad, que logra entrelazar desde su herencia cultural indígena como punto de partida.



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